sábado, 19 de julio de 2008

LA BILBLIA, COMUNICACIÓN ENTRE DIOS Y EL PUEBLO


INTRODUCCIÓN

“Quítate las sandalias”, le dice Dios a Moisés cuando lo llama para conversar (Ex 3,5). Aproximarse a la Biblia descalzos, como les gusta andar a los niños, es entrar en ella y sentirla con todo el ser, permitiendo que Dios envuelva nuestra capacidad de comprender, sentir, amar y obrar.

Para entrar en contacto con el Dios de la Biblia, es indispensable “volverse” niños. Es necesario “quitarse las sandalias”, despojarse de lo superfluo y sentirse totalmente persona, llamada por Dios con nombre propio, para acercarse a Él, reconociéndolo como nuestro Go’el, nuestro Rescatador, y oírlo hablar en un lenguaje humano.

La escritura, la lectura y la reflexión son como las sandalias y el bastón de Moisés: pueden ayudar en la caminata hasta Dios, pero, cuando se oye su voz llamando para conversar, no se lleva nada. Vaya usted solo, es decir, sin prejuicios ni resistencias: “como un niño”, a pies descalzos.

El estudio de la Biblia exige una metodología integral, que involucre no sólo la inteligencia, sino también el corazón, la libertad y la comunidad.

Con la inteligencia, se puede conocer la experiencia del pueblo de la Biblia:
- descubrir el contenido de la Biblia;
- conocer el proceso de su formación;
- comprender la teología y la antropología que ella revela.

Con el corazón, es posible vivir esta experiencia:
- entrar en la historia de la Biblia, releyendo la historia personal y la de la comunidad a la luz de Dios;
- realizar el compartir respetuoso y cordial de la historia;
- dejar que el lenguaje humano más profundo aflore y exprese la vida y la fe.

Con la libertad, la persona puede asumir actitudes nuevas:
- dejarse iluminar y transformar por la fuerza de la Biblia;
- vivir actitudes liberadoras y transformadoras;
- hacer de su propia vida un testimonio de la Palabra de Dios.

Con la comunidad, podemos construir el proyecto de Dios:
- iluminar las diversas situaciones de la vida;
- compartir los sueños y las luchas del pueblo;comprometernos con la transformación de la realidad.

I. LA BIBLIA, ASOCIACIÓN ENTRE DIOS Y EL PUEBLO

Al concluir el estudio de este capítulo, usted percibirá que la Biblia no es un libro misterioso y difícil. Es una historia viva y actual. ¡Es la voz del mismo Dios que se comunica en lenguaje humano, hablando personalmente con usted!

1. BIBLIA, ASOCIACIÓN ENTRE DIOS Y EL PUEBLO
Comenzamos con el pe a pa de la Biblia para familiarizarnos con ella, partiendo de nociones básicas como el significado de su nombre, la presencia de dos testamentos y el modo de encontrar un de los 73 libros o incluso una cita en ellos.

Biblia, biblioteca de Dios y de la humanidad: “Biblia” viene de la palabra griega Biblos y significa “libros” o “colección de libros”, por lo tanto, Biblia, más que un libro, es una colección de más de setenta libros, que contienen la Palabra de Dios que fue escrita en lenguaje humano. Estos libros no se escribieron en el orden que hoy los encontramos. Ni siquiera cada libro se escribió de un tirón, fueron escritos por muchos autores humanos inspirados por Dios; por ello, los materiales que encontramos en esta biblioteca son muy diversos.

Dos testamentos, la herencia de Dios para nosotros: la Biblia está formada por dos grandes bloques llamados Testamentos. ¿Qué es un testamento? Es un acto personal, unilateral, gratuito y solemne, por el cual alguien, deja su patrimonio, después de su muerte, a favor de los hijos o de otra persona.

El Antiguo Testamento forma la primera y la mayor parte de la Biblia. Está compuesto por los libros que fueron escritos antes del nacimiento de Jesús, aproximadamente entre los años 1250 y 50 a.C. Este gran bloque lo podemos dividir en cuatro partes: el Pentateuco, los libros históricos, los libros proféticos y los escritos sapienciales.

El Nuevo Testamento es la segunda parte del gran libro llamado Biblia. Trae los escritos hechos después del nacimiento de Jesús, los cuales hablan sobre él y las primeras comunidades cristianas. Comienzan a ser escritos unos 20 años después de la muerte de Jesús y fueron concluidos alrederos del año 115 d.C. Los libros del Nuevo Testamento podemos agruparlos en tres bloques: los Evangelios sinópticos y hechos, los escritos joánicos, cartas paulinas y católicas.

¿Cómo hallar una cita en uno de los 73 libros de la Biblia?: Cuando los libros de la Biblia fueron escritos, no traían, como hoy, títulos y subtítulos, en una división de capítulos y versículos. Tampoco existían las notas de pie de página ni las introducciones de cada libro. La división en capítulos fue organizada en 1214 d. C. por el arzobispo de Canterbury, en Inglaterra, Stephan Langton. Y la división en versículos, fue organizada por Robert Etinne en 1551 d.C.

Encontrar un texto en esta biblioteca es muy fácil. Todos los libros están divididos en capítulos. Cuando queremos referirnos a un texto concreto, basta que citemos el libro con su sigla (Gn, Gal, Mc, etc) seguido del número del capítulo, una coma y el de los versículos. Si son varios versículos seguidos, se cita el primero y el último separados por un guión; si no son seguidos se separan con un punto. Por ejemplo:

Gn 15, 2-6 = Génesis, capítulo 15, versículos del 2 al 6. Gal 3, 15-17= Gálatas, capítulo 3, versículos del 15 al 17.

Las distintas citas se separan entre sí por un punto y coma (Dt 8, 7-10; Mt 5, 3-10), pero cuando son del mismo libro no es necesario repetir la sigla (Dt 8, 7-10; 9, 1-6). Cuando se citan capítulos enteros se separan también por un guión (Mt 5 – 7 = Mateo, capítulos del 5 al 7). Finalmente, si la cita abarca desde un capítulo ya comenzado a otro también comenzado, se sita de la siguiente manera: Hch 1, 6 – 3, 14.
Ejercicios: a) Buscar todas las anteriores citas. b) Mc 8, 27-29.31; 9, 42 – 10,12. c) St 2,5. d) Hch 8, 20-30. Ex 3, 1-7; Lc 24, 13-35


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